Las técnicas de estimulación cerebral no invasiva (ECNI), como la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) y la estimulación eléctrica transcraneal (tDCS) son herramientas terapéuticas para una gran variedad de condiciones psiquiátricas, neurológicas y del neurodesarrollo.
La utilización de la ECNI en el tratamiento de múltiples trastornos psiquiátricos y neurológicos cuenta con evidencia científica sobre su eficacia y seguridad, con guías clínicas internacionales sobre su utilización tanto en adultos como en niños.
La EMTr y la tDCS en niños y adolescentes tienen un perfil de seguridad similar a la población adulta, con escasos efectos adversos, leves y transitorios, como cefalea transitoria o enrojecimiento de la piel en la zona de estimulación (Federación Internacional de Neurofisiología Clínica Rossi et al., 2021).
Los estudios han demostrado que las personas con TEA pueden tener una conectividad neuronal alterada en ciertas áreas del cerebro. La estimulación cerebral no invasiva puede dirigirse a estas áreas, ayudando a «reconfigurar» estas conexiones y mejorar los síntomas asociados con el autismo.

